¿Qué es la Cirugía Maxilofacial?

La cirugía oral y maxilofacial es una especialidad de la Medicina que se ocupa de la prevención, estudio, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación de la patología de la cavidad bucal y del territorio craneofacial, así como de las estructuras cervicales relacionadas directa o indirectamente con estas estructuras.

En la cara pueden aparecer lesiones tumorales derivadas de muchas estructuras: la piel, la órbita, las fosas nasales, los senos, la boca, las glándulas salivares, etc.

Los cirujanos maxilofaciales están entrenados tanto para tratar dichas lesiones (benignas y malignas), como para reconstruir las secuelas que puedan resultar de la cirugía tumoral.

En el caso de los tumores malignos, puede ser necesario tratar, además del tumor de la cara, los ganglios linfáticos del cuello por la posibilidad de que también estén afectados por la enfermedad.

Las lesiones traumáticas faciales se producen a consecuencia de accidentes de tráfico, deportivos o casuales (caídas, agresiones, etc.). Los cirujanos maxilofaciales suturan meticulosamente las heridas con técnicas y materiales delicados para disminuir al máximo las cicatrices.

Labio leporino, fisura palatina o niños con alteración en la forma del cráneo.

Las malformaciones faciales pueden producir alteraciones severas del desarrollo de los niños. Si usted acude con su hijo para consultar sobre ese tipo de problemas, su cirujano maxilofacial le indicara no sólo cuál es el método de tratamiento más adecuado, sino también en qué momento debe llevarse a cabo.

Algunas deformidades complejas requieren varias operaciones en distintos momentos del desarrollo del niño.

 

Un tercer molar parcial o totalmente incluido puede provocar infecciones (muy frecuentes, sobre todo cuando está parcialmente comunicado con la boca), daño a los dientes vecinos (caries, patología periodontal), quistes y, en raras ocasiones, tumores.

Con la ayuda de un examen clínico y una ortopantomografía, su cirujano maxilofacial puede a menudo predecir si un tercer molar va o no a causar problemas en un futuro. En ese caso, habitualmente recomendará la extracción del mismo, en lugar de esperar a que ocurran complicaciones.

La extracción suele ser más sencilla en los pacientes jóvenes, porque las raíces no están desarrolladas totalmente y el hueso es menos denso.

Generalmente, después de la intervención, estará unos días inflamado y molesto. Si sigue las instrucciones postoperatorias su cirujano maxilofacial y toma la medicación que este le recomiende, podrá acelerar su recuperación y disminuir las molestias.

Implantes dentales oseointegrados:
Si usted ha perdido uno o mas dientes por caries, enfermedad periodontal («piorrea» o algún traumatismo, puede ser candidato a la colocación de implantes oseointegrados.

Los implantes son fijaciones de titanio de alta precisión que los cirujanos maxilofaciales ponen en el maxilar o la mandíbula de pacientes que han perdido uno o varios dientes para servir de «raíces artificiales» donde se pueda fijar una prótesis dental.

Después de un examen clínico y radiológico cuidadoso, su cirujano le puede indicar si usted es candidato a este tratamiento.

Los implantes pueden reponer la pérdida de un diente natural, evitando la necesidad de tallar dientes adyacentes sanos para la colocación de un puente.

Los implantes aportarán una mayor retención a su dentadura, impidiendo que ésta se mueva. Si usted tiene hueso suficiente y se pueden colocar suficiente número de implantes, podría volver a llevar una dentadura fija, aunque haya perdido todos sus dientes.

Quistes y apicectomias: Hay varios tipos de quistes maxilares, los más frecuentes (quistes radiculares) se producen por infecciones crónicas de origen dentario.
Los quistes, al crecer, van destruyendo el hueso adyacente y formando grandes cavidades en el interior del maxilar o la mandíbula. También se pueden infectar, y por todo ello deben ser extirpados quirúrgicamente.

Su cirujano puede recomendarle realizar una biopsia para el diagnóstico de algunas lesiones de la cavidad oral. Con la biopsia extirpa una pequeña porción de tejido que será enviado al laboratorio de Anatomía patológica para que sea estudiado al microscopio por médicos especialistas.

Esta técnica permite confirmar el diagnóstico clínico de sospecha y puede ser imprescindible para el adecuado tratamiento de su problema.

La articulación de la mandíbula con el cráneo (temporomandibular) es asiento de múltiples patologías cuyo principal signo es el dolor en el oído, delante de él o incluso a distancia, y la dificultad para abrir o cerrar la boca. La mayoría de las veces se pueden resolver con tratamientos no quirúrgicos

Las glándulas salivales no sólo se afectan en la infancia (paperas); infecciones, tumores benignos o malignos y otras afecciones, son relativamente frecuentes en la edad adulta. El cirujano maxilofacial es el encargado de tratar estos problemas desde el punto de vista médico o con cirugía si es preciso.

 

Si no existe una armonía entre el tamaño del maxilar superior y de la mandíbula pueden producirse problemas estéticos y funcionales (masticación).

Muchas veces su cirujano maxilofacial requerirá de la colaboración de un ortodoncista para poder corregir adecuadamente la mala relación dental y ósea, y proporcionar un nuevo equilibrio a su cara.

La manipulación del esqueleto óseo y cartilaginoso nasal permite al cirujano corregir las alteraciones de la forma de la nariz.

Cirugía estética y reconstructiva de la cara: Su cirujano maxilofacial puede ayudarle también a escoger el tratamiento más adecuado para contrarrestar el efecto del envejecimiento en los tejidos de la cara y el cuello (piel redundante de la cara, «bolsas» de los párpados, etc.).

Cuando el quiste está en relación con la parte final de la raíz de un diente, se extirpa también esta durante la exéresis del quiste («Apicectomía»).
Caninos incluidos: Tratamiento quirúrgico-ortodóntico.
En ocasiones los caninos no hacen erupción, quedando incluidos en el maxilar. Si este es su caso, su cirujano puede aconsejarle la extracción quirúrgica del mismo para evitar complicaciones (quistes, infecciones, daño a dientes vecinos) o bien un tratamiento combinado junto con un ortodoncista para intentar llevar al diente incluido a su posición normal en la arcada.

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